martes, 8 de abril de 2008

MICRORELATO

Nadie la creyó cuando dijo que era un angel. Quien iba a creerla. ¡Soberana estupidez a su edad!. Un angel. ¿Con alitas y eso?. Lo típico. Supongo que quizá incluso yo me reí. De todas formas nadie se extrañó y nadie volvió a mencionarlo porque, sencillamente, creo que a nadie le importó. Daba igual. Decía tantas cosas fuera de contexto, ¡sin sentido!… no podías seguirle el ritmo. Una vez se sentó en cuclillas frente a mi y me explicó concienzuda y detalladamente cómo demonios hace la energía cósmica para concederte lo que desées. Sea lo que fuere. Te lo juro. Con todo lujo de detalles. Y tras una descripción minuciosa concluyó firme y serenamente que pronto le saldrían las alas.
Ya las tiene. Dos. Era de suponer que serían dos, claro. En fin, ya va por el quinto par.
El cirujano aún no tiene claro como volver a extirparlas.

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